Internacionales

Mario Villarroel Lander Sycamore//
Aquí hay esclavismo

El 24 de marzo de 1854 el presidente José Gregorio Monagas abolió la esclavitud en Venezuela. La ley promulgada con tal fin decía en uno de sus artículos: ?Queda abolida para siempre la esclavitud en Venezuela” Al respecto y a riesgo de que nos califiquen de exagerados, ignorantes o extremistas, afirmamos que aquella ley que nos colocaba a la par de los países más avanzados en materia de derechos humanos, ha fenecido… Un nuevo tipo de esclavismo ha surgido en Venezuela. No es el esclavismo impuesto a los negros, ni el del látigo, ni el que hacía dueño a los esclavistas de la vida de los esclavos. Sería absurdo pensar que casi 200 años después no hubiese una “evolución” en los métodos de esclavizar. Sin embargo, la esencia de este nuevo esclavismo es la misma de siempre: disponer de una mano de obra que no represente un costo más allá del suministro de comida de mala calidad, una que otra medicina y un poco de ropa vieja. ¿O es que puede alguien refutarnos que esas condiciones están hoy presentes en las relaciones de producción existentes en nuestro país, incluso con el Estado jugando papel activo en ellas? , así como lo leen, hay un esclavismo instaurado y para colmo de males es tan, y hasta más, perverso que el que se padeció hasta mediados del siglo XIX. ¿O es que no es esclavismo tener a una persona trabajando ocho horas diarias y darle como recompensa el equivalente a menos de medio cartón de huevos al mes? En el “viejo esclavismo” al esclavo se le daba cobijo, algo de ropa y medicinas; ahora eso debe obtenerlo dejando de comprar algunos o todos los huevos de los que hablamos. Y es que el hecho de que cada quien se tenga que proveer su techo, su ropa y su comida a cambio de casi nada son condiciones que hubiesen hecho agua la boca de los viejos esclavisadores. Si a eso sumamos que ahora los nuevos esclavos van ante los esclavistas a pedirle una oportunidad de ser salvajemente explotados, con el compromiso de acudir a su jornada diaria, puntual y disciplinadamente es como para ponerse a llorar.