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Tras un homofóbico se esconde un homosexual / Sexo con Esther

La homosexualidad no se cura ¿y qué? / Sexo con Esther Homofobia, enfermedad del medioevo / Sexo con Esther Frondosas o depiladas / Sexo con Esther La sensatez exige dejar un margen que impida caer en absolutismos para no insistir en que todos los homófobos son homosexuales, lo que no impide inferir que son más las relaciones que existen entre estas dos condiciones que las que las separan, tanto que hay suficientes datos para decir que la homosexualidad no es ninguna enfermedad, en cambio, la homofobia sí necesitaría tratamiento.

Hasta luego

Con sobrados criterios, la homosexualidad fue descalificada como enfermedad mental hace mucho tiempo. Pero la homofobia, curiosamente, es cada vez más elemento de estudio por parte de investigadores muy serios que tratan de averiguar los factores que la condicionan desde el punto de vista personal y social.

Concebida como “el miedo a estar incómodamente cerca de homosexuales”, el término en realidad denota un temor irracional que de acuerdo con algunas investigaciones, al estar vinculado con ciertos rasgos de personalidad, a lo que se puede añadir la agresión a los homosexuales, cae indefectiblemente en el terreno de las enfermedades.

De ahí que a pesar de la controversia que pueda desatar la crudeza de los resultados, estudios como uno publicado en el 2015 en ‘Journal of Sexual Medicine’ relacionó de manera directa la homofobia con trastornos psicóticos marcados por la rabia y la hostilidad, la presencia de una inmadurez emocional e inseguridades.

(Lea también: Homofobia, mal de las cavernas )

Y hago referencia a lo controversial en razón a que muchas organizaciones tradicionales no dudan en tildar de manera irracional estos estudios como propaganda prohomosexualista, desconociendo de tajo que otros análisis han corroborado que tras la homofobia se agazapan personalidades sensiblemente frágiles.

Y aunque los factores culturales y sociales sumergidos en machismo y en moralismos censores pueden favorecer la aparición de la homofobia, también hay que reconocer que para que estas conductas se expresen, tienen que existir unos rasgos individuales y unos factores emocionales predisponentes en cada persona.

En otras palabras, la sola presión social no condiciona por sí sola la aparición de la homofobia, lo que contrarresta la premisa –también controversial– de que el rechazo a los homosexuales es aprendido.

Y aunque se puede tener antipatía o aversión hacia personas diferentes en términos de educación, de creencias o de cualquier tipo, lo cierto es que el rechazo a los homosexuales parece estar cimentado también en represiones de los deseos, lo cuál también ha sido demostrado con estudios serios.

La homosexualidad no se cura ¿y qué? / Sexo con Esther Homofobia, enfermedad del medioevo / Sexo con Esther Frondosas o depiladas / Sexo con Esther La sensatez exige dejar un margen que impida caer en absolutismos para no insistir en que todos los homófobos son homosexuales, lo que no impide inferir que son más las relaciones que existen entre estas dos condiciones que las que las separan, tanto que hay suficientes datos para decir que la homosexualidad no es ninguna enfermedad, en cambio, la homofobia sí necesitaría tratamiento.

Hasta luego.

ESTHER BALAC

Especial para EL TIEMPO

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